Estandarización
Uso de una guía común de evaluación y de un formato de entregable homogéneo. Permite comparabilidad entre empresas participantes y reduce la variabilidad derivada del sector o del perfil del experto.
Un proceso repetible, con entregables homogéneos y validación interna. Diseñado como fase previa para integrarse en planes de acciones de promoción exterior, sin interferir en la ejecución de la feria o misión.
La metodología está pensada para aportar utilidad práctica, donde son clave la claridad del alcance, la trazabilidad del proceso, la homogeneidad entre empresas y entregables defendibles internamente.
Uso de una guía común de evaluación y de un formato de entregable homogéneo. Permite comparabilidad entre empresas participantes y reduce la variabilidad derivada del sector o del perfil del experto.
EEl objetivo no es “formar” ni acompañar, sino preparar comercialmente antes de la acción. Se trabaja sobre materiales reales (pitch y soporte principal) para llegar a la feria con mensajes claros y priorizados.
Aporte de contexto por un profesional local del mercado y del sector de la acción, con foco en criterios reales de decisión, expectativas habituales y errores recurrentes en negociación.
Entregables claros y trazables: se puede explicar qué se hizo, con qué criterio y qué recibió cada empresa. Esto facilita la integración en expedientes, memorias técnicas y procesos de justificación interna.
La intervención se organiza para ejecutarse idealmente entre 4 y 6 semanas antes de la acción, permitiendo revisión, entrega de entregables y ajustes previos por parte de las empresas.
Confirmación de feria/misión, mercado destino, sector y lista de empresas. Reglas del juego: entregables, calendario y formato de participación.
Sesión online orientada a contexto real de mercado y sector: canales habituales, criterios de decisión, objeciones frecuentes, errores recurrentes y recomendaciones prácticas para reuniones. El formato de la sesión se adapta según la composición del grupo (monosector o multisector), manteniendo siempre un enfoque práctico y aplicado.
Cada empresa envía su pitch (1 página recomendado) y su soporte principal (web o PDF). Se valida la completitud mínima del material para poder realizar la evaluación individual.
Revisión individual bajo un checklist común: claridad de propuesta, evidencia, encaje sectorial, jerarquía de mensajes, diferenciación y preparación para reunión. La evaluación no compara empresas entre sí, sino cada empresa frente a criterios reales del mercado destino.
Entrega por empresa de un documento escrito por el experto, con observaciones concretas, prioridades y recomendaciones accionables. Enfoque: qué cambiar primero para maximizar la utilidad de la participación en la feria o misión.
Revisión de consistencia entre entregables, validación del formato y cierre administrativo del programa. Se puede generar un resumen global para la entidad coordinadora, sin incluir información sensible de empresa.
El valor diferencial del programa está en mantener un nivel homogéneo, coherente y defendible, evitando que cada empresa reciba recomendaciones aisladas sin estructura común.
Respuestas directas a dudas habituales en la fase de valoración e integración dentro de un plan de acciones.
Si coordina una feria o misión internacional, podemos valorar la aplicación de la metodología mediante un piloto con alcance acotado y entregables definidos desde el inicio.
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